La luz que ilumina mis días a través de tu sonrisa.
El ritmo de los latidos de mi corazón.
El agua salada de las lágrimas de mis ojos.
El roce cariñoso con mi piel, despertando mis sentidos.
La razón por la que canto canciones improvisadas.
El deseo de estar cerca de tí.
El insomnio inesperado cuando te echo de menos.

Te quiero, Eiko.


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