Aquí esta la segunda parte:

Cuando me desperté el octavo día que llevaba en el piso, me levanté con ánimos de buscar trabajo en la nueva ciudad en la que me encontraba.
Mientras me preparaba Kyô me miraba intensamente, pensé que quería que volviera con empleo. No había comido mucho los últimos días debido a que tuve que pagar la fianza y el alquiler del piso por adelantado, así que ahora me encontraba hambrienta.
- Tiempo de buscar un buen trabajo - me dije mientras salía y cerraba la puerta detrás de mí.

Hacía mucho frío afuera, pero aun no tenía una chaqueta o suéter abrigado para las temperaturas que hacían en la ciudad, que eran muchos más bajas de donde venía yo.
Vagando por la calle, mientras miraba los escaparates y las chicas de mi edad caminando por ahí con sus amigas me sentí muy sola, ya que con mis condiciones de vida en el pasado nunca había tenido ni amigas ni amigos, porque nunca tenía tiempo para ello, ni me dejaban salir de casa si no era para trabajar o ir al instituto.

Primero pasé por un ciber a tomarme un café mientras buscaba alguna página web donde me explicara como hacer un buen currículum vitae, ya que en los anteriores trabajos no solía necesitar porque eran los que mis padres habían buscado para mí y además porque solían cogerme por mi físico, que tampoco podía decir que era una belleza pero tenía bastante pecho mientras era delgada de cintura, cosa que no se veía mucho.

Una página explicaba que un programa instalado en el ordenador tenía unas plantillas para hacerlos, y lo único que necesitaba hacer era rellenarlos así que empecé rellenando mis datos personales, académicos y profesionales. Cuando pulsé la tecla de impresión y escuché el ruido de una impresora, me dirigí hacia el mostrador para pagar por mi consumición y el tiempo usado en el ordenador.

- ¿Sabe si hay una oficina de empleo aquí cerca? – le pregunté amablemente al chico que estaba en el mostrador. Se me quedó mirando durante unos instantes y después me dio la dirección de un local que estaba más o menos cerca de dónde estaba. Cuando salí hacía aún más frio que antes, pero con mucho ánimo seguí las direcciones que me había dado el dependiente.


Eiko


This entry was posted on miércoles, marzo 25, 2009 and is filed under . You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

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