El 5 de Enero habíamos ido al Teide, a ver la nieve, comer a Las Lajas y después hacer una caminata hacía el paisaje lunar.

Cuando llegamos a casa y voy a aparcar el coche delante de mi casa en el sur, me sorprendí y paré el coche con rapidez.
- "Inu".
- "¿Si?".
-"Bajate del coche y recoge a la tortuga para que pueda aparcar".
-"¿Eh?.

Y como si fuera lo más normal del mundo, se bajó del coche y recogió a la bastante grande tortuga de agua que estaba en el asfalto.

Aparqué el coche y llevamos a la pequeña adentro. Nos miraba como si estuviera contenta de que no la atropelláramos por equivocación ^__^. Dentro de la casa, la pusimos dentro de un recipiente con agua y llamamos a mi madre y a mi novio a ver lo que deberíamos de hacer con la tortuguita. Es que no la podíamos dejar afuera, o moriría, atropellada o por estar sin agua.

Quedamos en ir a Las Galletas, a buscarle un aquario y comida, ya que no sabíamos lo que teníamos que darle de comer ni cómo cuidarla. Nos explicaron que era una chica y que tenía más o menos 2 años y que estaba en invernación. Comparmos un aquario, comida y purificador de agua en la misma tienda y nos dirigimos a mi casa.

En el camino, en el coche, empezamos a pensar cómo la iríamos a llamar y se quedó en Tama. Porque en el manga de Love Hina, también sale una tortuga de agua (bueno, dicen que es una tortuga de aguas termales), llamada Tama, que dice todo el rato "Myu". Aquí viene una fotito de la niña de hoy:

Pues eso era la historia cómo entró esta tortuga en mi vida. ¿A qué es gracioso? Ya iré contando cómo nos va con la pequeña Tama, Eiko.


Este poema lo escribí el 5 de agosto de 2007 y lo acabo de encontrar. Me pareció bien colgarlo aquí para que lo disfruten.

Estrellitas en el cielo aparecen,
y la luna brilla como nunca,
esta noche es nuestra...

Tus ojos miran los mios,
noto tu mano en la mía,
esta noche es nuestra...

Tus labios besan los míos,
y me derrito por dentro,
esta noche es nuestra...

Esta noche es nuestra...
la felicidad que me rodea
es inmensa,
es increíble,
algo que nunca he sentido antes...

Pero aunque sea nuestra noche,
me tengo que despedir,
con mucho dolor de ti...

Pero sé que algún día...
podremos tener la entera noche...
y podré estar contigo,
así de feliz

Espero que les haya gustado, Eiko


Creo que esto es el poema que voy a entregar mañana, me gustaría que opinaran ya que no puedo sacarme nada mejor de la manga o_O

Somos gente de la noche,
necesitamos sangre para subsistir.
De afecto no sabemos nada,
sólo el instinto nos queda para vivir.
Siempre cazamos de noche,
encontrando humanos para sustentarnos.


Una noche oscura,
te vimos mientras vagabas por la plaza.
Perdida buscando el camino,
para que pudieras volver a tu casa.
Nos encontrábamos sedientos,
teníamos ganas de cazarte y alimentarnos.


No sé porque yo me detuve,
Nunca había visto una criatura tan bella.
Quería reclamarte para mí,
para conseguirte debía luchar con ella.
La más vieja de nosotros,
que nos había convertido en lo que éramos.


Me miraba con esos ojos,
cómo si supiera lo que estaba pensando.
Quería salvarte de esta vida,
No deseaba para ti lo que yo estaba pasando.
Este continuo hambre,
necesidad de sangre para mantenernos.


Se lanzaron a por tí,
mientras yo me quedé inmóvil a mirar.
Noté como tu vida se drenaba,
mis adentros gritaban que algo les hiciera parar.
Arrancó mi corazón de golpe,
ver cómo te despertabas como uno de nosotros.


Gracias por leer, Eiko


Este relato lo escribí buscando inspiración para el concurso de San Valentín. La inspiración llegó, pero no en la forma requerida ^__^

Se dice que la sal del mar limpia todas las heridas, pero no creo que eso sea cierto. Ya que no puede sanar el punzante dolor proveniente de lo que había alguna vez sido mi corazón.

No sé si en esta apariencia tendré lo que llaman los humanos un corazón, y si lo tuviera creo que me lo han arrancado de cuajo. Tanto dolor nunca había sentido en las múltiples décadas que llevaba en vida. Desde que nací en aquél coral.

Siento cómo si estuviera sangrando, por dentro de mi cuerpo, mientras nado por el mar en búsqueda de cobijo. No quiero que me encuentre, ni ahora ni nunca, no después de lo que me hizo sufrir. Aunque yo fui tonta por creer en él. A mi hogar no podía volver, ya que lo abandoné para poder quedarme a su lado. Me quedaría sola para siempre.

-“Estúpidos humanos”– exclamé mientras removía el agua salada con mis aletas. Un par de peces nerviosos pasaron de largo y otros se me quedaban mirando cómo si fuera un espectáculo en vivo. Y lo era en cierto modo.

Las lágrimas de sal que salían de mis ojos cubrían mi enfurecido rostro mientras seguía vagando en búsqueda de un lugar dónde podría estar a solas con mis pensamientos y mi corazón roto. ¡Qué irónico de mí utilizar tal expresión humana para demostrar que yo también tengo sentimientos!

Al fin encontré una roca que era tan grande que salía a la superficie del agua. Me acerqué con cuidado, para ver si no era un lugar que me recordaba a mi vida fuera del mar, la cual pasé fingiendo ser una humana normal y corriente. Mis ojos se abrieron de sorpresa cuando me di cuenta que me hallaba enfrente de una isla desierta. Reflexioné cómo pude llegar aquí, pero llevaba días nadando sin rumbo, así que sería lógico que acabara en el fin del mundo o cómo gentilmente lo denominarían los humanos: en la nada…

-“Ésta será mi casa ahora”- le susurré al viento, ya que parecía ser el único que quiso escucharme debido a que removía mi cabello con su suave soplido. Otra cosa que los humanos no supieron apreciar; el aire que nos da vida, lo aborrecen ya que la calidad de él en tierra firme es peor de el que se inhala aquí.


Me senté en la roca a mirar el horizonte. El agua jugaba con mis aletas y me sentí viva de nuevo. Si debía empezar una nueva vida sin él, podría al menos disfrutarla con los placeres que ofrece mi vida eterna como sirena.

Mientras me hallaba allí en la roca, disfrutando profundamente de los rayos del sol que tocaban la mitad de mi cuerpo que era humano y el agua que mojaba mi mitad marina, noté cómo mis penas y mi corazón, que creía tener, se alejaban cada vez más de mi.

-“¡Deseo que mi dolor se vaya!”- le grité a las olas y me respondieron mojando mi cuerpo con sus salina espuma. Fue entonces cuando lo vi.

En aquél horizonte, hasta ahora inhóspito, se acercaba un buque cuyas velas estaban agitadas por el aire que soplaba en mi dirección. ¿Era eso mi regalo de parte del viento? ¿Un barco lleno de humanos cuya existencia quería borrar para siempre de mis recuerdos? Mientras tanto el barco seguía acercándose a mi pequeña islita que había considerado mi puerto seguro, mi lugar en el mundo después de que aquél humano lo destruyera. Viviendo dos años con él en su tierra, amándonos tanto, disfrutando juntos del placer que puede celebrarse al estar en mi apariencia humana, hasta que se dio cuenta que yo nunca me bañaba cuándo íbamos a la playa, ni quería estar cerca de las olas, ni tocar la superficie del mar. Fue entonces cuando llegó el fatídico día en el que cambió para siempre mi futuro con mi amado humano, cuando resbalé en las rocas y caí al mar.

La cara de asco cuando él me miró convertida nunca la olvidaré. Sentí cómo el corazón, que pensaba no tener, se me rompía en pedacitos.

Fue en ese instante, cuando recordando todo lo ocurrido, la rabia interna me pudo e hice señales al buque después de convertirme a mi apariencia humana.
El barco se acercaba a mí, pensando que sería una de ellos en apuros, aunque ellos no sabían lo que les esperaba en las profundidades de aquél mar.

-“¿Se encuentra usted bien?”- me gritaron los hombres del barco.
Solamente les sonreí, pero después mi cara cambió, cuando vi a aquella persona, cuyo rostro yo había querido tanto, asomarse desde la cubierta, preocupado… ¿Por mí?

Ya era demasiado tarde, el buque se había acercado demasiado a la bahía, dónde yo sabía que habían rocas muy difíciles de atravesar para tan grande nave. Por consiguiente vi como cundía el pánico en la cubierta y empezaron a correr de un lado a otro intentando arreglar lo que habían causado las rocas.

Me mantuve ahí inmóvil ¿Era esto lo que yo quería? No lo sabía, amaba a aquella persona, pero el abandono de su amor por mí cuando me vio como era en realidad, incitó más esa llama de furia ardiente en mi interior.
-“¿Pero no había venido a buscarte?”- sopló mi querido viento en el oído.
Ahora yo no tenía idea de qué hacer. Lo odiaba y lo anhelaba a la misma vez. –“Malditos sentimientos humanos”- pensé.

Salté de la roca y empecé a nadar, convirtiéndome de nuevo en sirena. Pero ya era tarde, cuando llegué a lo que quedaba de aquél buque, vi que el humano que tanto había querido había muerto ahogado. Lo mantuve en mis brazos, quité su cabello de su cara y deposité un último beso en ese rostro que tanto quería. Después lo solté y vi cómo su cuerpo bajaba a las profundidades del mar.

Mi historia con el humano había terminado, no quedaba nada para mí en el mundo terrestre. Lloré lágrimas saladas mientras me di la vuelta y me sumergí en las oscuridades del grandioso océano para nunca volver.

Un abrazo, Eiko


Estos son unos poemas que he escrito para el concurso de San Valentín.

LA NOVIA

Pétalos de rosa caen del cielo,
Mientras tú avanzas por el pasillo.
Otros te miran con recelo,
Mientras tú bailas en el camino.


º·0.o:O:o.0·º

DESEO

Pétalos nievan sobre tu bello rostro,
Mientras miras al cielo en búsqueda de las estrellas,
Deseas que tus sueños se hagan realidad,
Que después de todo lo que sufriste por él,
Duro se hace el pesar de no volverle a ver.


º·0.o:O:o.0·º

SOLEDAD

Sólo aquí sentado, mirando el río pasar.
Sólo en este bosque, sin tú a mi lado.
Qué triste se ha hecho mi vida desde eso.
Mira lo destrozado que me he quedado.


Gracias por leer, Eiko



Un relato sobre vampiros que escribí hace un momento sobre la marcha, a veces me vienen cosas a la mente que necesitan ser transcritas a algo palpable.

Gentilmente me sujetó en su cálido abrazo. Sus besos por mi mejilla, mis labios y los senos de mi cara hicieron que mi cuerpo gritara por más. Sus manos bajaron por mis curvas y soñé con que me siguiera tocando hasta el fin de los días. Sus manos congeladas eran muy suaves y me erizaba cada vez que rozaban con mi piel cálida.

-“Te quiero”- me susurró –“Te quiero más que cualquier cosa en este mundo”- exhaló las palabras al lado de mi oreja, razón por la que la sangre me coloreó toda la mejilla.
- “y yo a ti”- musité entre mis labios mientras él se acercaba para besarlos tiernamente.
Lo hizo con cuidado para no hacerme daño, ya que era difícil para personas cómo él. Pero a pesar de lo que era yo lo quería con locura. Mis manos se entrelazaron con los de él, y pasé mi calor a su gélido cuerpo.

-“Ya es casi la hora”- me dijo, pasado un tiempo, que para mí fue tan veloz como un simple segundo.
-“mmm”- respondí, aún pendiente de su cuerpo esbelto y sus manos que no cesaban de tocar el mío.
Noté un ligero temblor de placer proveniente de su cuerpo cuando posé mis labios en su cuello dejándole libre camino al mío. Si ya se debía de ir, me tocaba darle un regalo de despedida.

Una de sus manos frías quitaba mi pelo azabache largo, para dejar la piel de mi cuello al cubierto por completo. Temblé al sentir que su aliento helado se acercaba, y el perfume que emanaba de él me hizo sentir en el séptimo cielo.
Ya casi estaba rozando mi piel con sus labios cuando sentí cómo sus colmillos atravesaban mi suave piel en búsqueda de mi sangre.

El ruido de mi sangre siendo succionada, mientras estando en ese cálido abrazo me hizo olvidar el resto del mundo; hasta el bosque en el que estábamos, el tronco en el que nos habíamos posado y lo que ocurría a nuestro alrededor.

Mi amor levantó su cabeza mientras lamía las gotas de color carmesí que rodeaban su bella boca. Limpió mi cuello con su manga y se despidió con un beso lleno de pasión.
-“Hasta mañana, mi dulce amor”- Me sonrío, y desapareció entre las profundidades del bosque.

Yo no sabía si mañana iría a verle, ni ningún otro día. Ya que mi amor había tomado demasiado de mí y noté cómo los últimos instantes de vida se terminaban.

Gracias por leer, Eiko



Cojo un manga de la estantería y toco gentilmente su cubierta lisa, la ilustración me inspira una historia que me gusta. Suavemente abro la tapa y el roce de mis dedos con el papel me provoca ilusión por descubrir que hay más. Líneas trazadas por una mano llena de creación, dibujan un mundo de fantasía mientras sigo pasando las páginas, y me tenso cuando tenga que pasar una de ellas. ¿Qué pasará ahora?, pienso...


Es el sentimiento que te hace temblar de nervios cuando pasa aquella persona importante por delante de tus narices en la calle, es aquello que hace que no puedes hablar coherentemente cuando quieres declararte, el hecho de que tu corazón te palpita casi fuera de tu pecho. Hace que el rozar de la mano de tu pareja suavemente sobre tu mejilla te ponga colorado/a y respires más rápido. Provoca la necesidad de tocar con tus labios las de la persona que amas, para fundirte con ellas en los placeres que te ofrece el llamado "Amor".


Cuando no estoy a tu lado mi corazón se para, porque tú eres la razón por la que sigue palpitando


Esto es un relato que escribí la noche que mis padres me comunicaron que se iban a separar, aún no tengo ni idea del porqué lo escribí en inglés. Tiene un final abierto, porque aún no se si lo continuaré, mientras tanto, disfrútenlo.

How to deal with pain? I used to ask myself over and over again the same annoying question. Does it ever stop?
I was standing petrified with my mobile phone in my hands. When my blood began running back into my pale astonished face I noticed I was trembling.
I never knew what was on his mind. I never minded neither. I just liked spending time with him. Listen to his jokes, watching his incredible white teeth while he talked and smiled. He was gorgeous, he was in fact one of the most popular students on campus. Was that the reason I never minded asking what he was thinking of?
I was a really shy girl before, and now everybody knew my name and talked to me when we encountered.
Why did my heart hurt that much? Katie just told me she saw him with another girl. It annoyed me very much, because he was supposed to meet me but he cancelled. And now of the sudden he was haven a drink with another girl – not me – in a café in center of town.
My blood started to boil. The pain didn’t go away, it just increased while my fury grew. It was like venom rushed trough my veins.
“Sam? Are you there?” Katie’s voice sounded in my hands.
“Yes”
“Are you ok?”
I didn´t think I was, reason why I just answered “hmm”. Katie was sitting on a bench in the avenue and had assured me that he couldn’t see her. She stopped talking for a moment – maybe trying to be tactful – but continued describing the person who was having a drink with my boyfriend
She continued babbling about what he was doing, when she gasped and almost screamed in my ear.
“They just kissed!”
Silence.
“Sam?”

I couldn’t hear Katie anymore. My phone had fallen from a second floor and had broken in multiple fragments scattered around the driveway.
I wasn’t completely sure what I was doing. I just grabbed the keys from my desk and headed to my car – a silver Toyota Hilux.
When I got in the cabin, I didn’t really now where I was headed. Maybe I wanted to see for myself? No, I didn’t want to.


The only thing left for me now, was a single empty road before me.

Espero que les haya gustado, Eiko



Ésta es una portada que hice para el libro que estoy escribiendo desde hace mucho tiempo

Espero que les guste, Eiko



Este relato/libro lo llevo escribiendo desde hace dos años, me ha costado bastante seguir con la historia porque quiero añadir tantos elementos que no sé dónde ponerlos, mientras tanto, publico el primer capítulo, que es un sueño que tiene la prota (más no contaré) y espero que les guste.

“Corría por el bosque sin parar. Algo me estaba persiguiendo, algo muy ágil, porque me estaba ganando terreno. Gruñidos agudos mezclados con el ruidoso sonido de ramas pisadas se escuchaban en el boscaje mientras la carrera continuaba. El sudor resbalaba por mi cara al mismo tiempo que mi pelo se enredaba por el viento que lo sacudía.
Mis piernas me dolían por el esfuerzo, tenía los pies descalzos manchados de sangre por las múltiples heridas que tenía. Veía como los árboles se abrían para dejarme pasar y una neblina me hacía imposible la vista más allá de cinco metros. La cosa que me perseguía estaba apoderándose poco a poco del camino que nos separaba.
Corría más fuerte porque estaba viendo una luz entre los matorrales. Deseaba con toda mi fuerza que fuera alguien o algún lugar seguro en el que poder esconderme. Olores extraños entraban por mi nariz y me gustaría pensar que la luz que contemplaba procedía del centro o de una casa o de cualquier cosa. Me estaba acercando a la fuente de luz. Debajo de mis pies el suelo cambiaba, el terreno musgoso del bosque con sus ramas caídas y sus hojas secas se vieron traspuestos por un suelo sólido de piedras frías. Era el camino hacía el pueblo. Suspiré aliviada, este lugar me era conocido. Los faroles a ambos lados del camino iluminaban la extraña escena ante mis ojos; la puerta que se alzaba entre los dos muros que aislaban el centro de la ciudad de noche, normalmente estaban cerradas y vigiladas, pero ahora estaban abiertas.

Corrí más rápido para intentar adentrarme en el pueblo y cerrar las puertas para que no pudiera entrar y atraparme. Estaba acercándome a las grandes puertas de madera decoradas con símbolos celtas, acabados con una cerradura fuerte y sólida de hierro. Notaba que mi depredador también se acercaba. El miedo alteraba mis sentidos mientras intentaba cerrar las pesadas puertas y bajar el enganche de la cerradura.
Mi corazón se aceleraba más todavía cuando logré cerrarlas mientras el sudor frío bañaba mi cara.
Miré alrededor pero la única luz que veía venía de los faroles, solamente la plaza central estaba iluminada. No había nadie, y las calles donde no llegaba la luz, pintaban lúgubres. Las tiendas y los cafés estaban cerrados, ya debía ser de madrugada. Mala suerte – pensé - ahora no podía esconderme dentro o pedir ayuda a nadie. Me encontraba sola en esta desgracia.

Escuché los gruñidos de mi atacante mientras me seguía saliendo sangre a borbotones de mis brazos, por suerte se encontraba al otro lado de la puerta.
Suspiré, sintiéndome al fin a salvo. Me dolían los pulmones al respirar por haber corrido tanto.
Sabiendo que mi agresor estaba afuera, me dejé caer y me senté en el suelo frío de la plaza a mirar si la criatura que se encontraba allí fuera pudiera encontrar alguna forma de entrar. Deseaba con toda mi fuerza que el ruido solamente procediera del viento. Me encogí al lado de una estatua en el centro de la plaza, con la espalda contra la fría y grotesca figura de mármol.

Me mantuve allí sentada, mientras podía oler mi propia sangre que había mojado toda mi ropa. Mierda – pensé - gracias a que olía a lo que más les gustaba, me podrían encontrar. El olor a sangre fresca en abundancia les habrá despertado el hambre a más de uno de ellos.
Intenté levantarme, para ir a algún lugar en el que podía esconderme del viento fuerte que llevaba mi olor hacia ellos, pero ya estaba muy debilitada. Mis piernas no querían moverse más. Mis ojos ya no distinguían bien las sombras que se movían en la luz.
Escuchaba los gruñidos, siendo cada vez más fuertes, allí afuera se reunían más sedientos por mi sangre. El miedo me dejó el corazón latiendo con más fuerza, una de las razones por la que la puerta de la entrada se agitaba con fuerza. ¡¡Intentaban entrar!!

Me levanté y me di contra la estatua del fundador de este pueblo. El mármol frío rozó con mis heridas y me hizo sangrar más los brazos, ahora bajaban por mis codos las gotas cálidas hacia el suelo que formaban mi doloroso rastro en las losetas de la plaza.
El cuerpo me dolía mientras lo arrastraba con la poca fuerza que me quedaba hacía una de las calles invadidas por la oscuridad. Noté que el viento soplaba aún con más intensidad y que algunas chispas de agua fría mojaban mi cara y lavaban la sangre de mis ropas. Empezó a llover. No sé si eso era un mal presagio o al contrario, pero aquello me dió fuerzas para seguir intentando salvar mi vida.

Oía que la puerta de la entrada no lo iba a aguantar mucho tiempo más. Estas criaturas eran fuertes, y muy rápidas, aunque yo había sido más rápida en la persecución por el bosque. Escuchaba el temblor y el ruido al resquebrajarse trozos de madera de la gran puerta.
Me quedé petrificada mientras veía como unos diez de estos monstruos estaban acabando con los pedazos de madera que bloqueaban su entrada. Querría correr, pero mi cuerpo ya no me respondía. Vi como se acercaban con pieles tan blanquecinas y ojos rojos decididos a probar mi sangre, mostrándome sus colmillos blancos afilados y sus garras afiladas que anteriormente me habían hecho las heridas de los brazos.
Temblaba del frío, la lluvia se había intensificado y me dejó las ropas empapadas pegadas a mi piel. Al menos el olor de sangre ya no era tan fuerte, pero todavía me podían oler, se encontraban a unos escasos metros de mí.
Temblaba más, pero ya no era debido al frío, sino al miedo, y la adrenalina que corría por mis venas. Ellos lo notaban. Podían escuchar mi corazón palpitando dentro de mi pecho, oír correr la sangre por mi cuerpo mientras preparaban su ataque por acabar con mi vida de una vez. Estaban furiosos por haberme escapado antes, así que les parecía en este momento todavía más apetitosa.
Cerré mis ojos con fuerza cuando vi que una docena de vampiros se lanzaban a por mí”.


Gracias por leerme, Eiko